La paradoja del mercado: más patentamientos pero menos producción local
El mercado argentino registra récords de patentamientos mientras la producción y las exportaciones caen, presionadas por la competencia china, cambios arancelarios y la estructura impositiva.
El dato que complica el relato
En la práctica conviven dos realidades: por un lado, un mercado interno activo; por el otro, fábricas con menos ritmo y exportaciones en retroceso. En enero se fabricaron 20.998 vehículos, una caída del 30,1% frente a enero del año pasado y del 20,7% respecto de diciembre, según la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa). De ese volumen, 9.759 unidades fueron exportadas (46,5% de la producción), pero las exportaciones cayeron 51% respecto del mes previo y 12,3% interanual (Adefa).
¿Por qué aumenta el patentamiento si baja la producción?
El año pasado el mercado doméstico mostró una fuerte recuperación: en 2025 se patentaron 612.178 unidades, un crecimiento interanual del 47,8% según la Asociación de Concesionarios (Acara). Sin embargo, de ese total aproximadamente el 60% fue importado (Acara). Es decir: la demanda existe, pero buena parte se satisface con modelos traídos desde el exterior en lugar de con producción local.
El factor regional y la irrupción china
La pérdida de mercados externos, especialmente Brasil, aparece como explicación central para el desplome productivo. Varios modelos que exportaban mucho redujeron fuertemente sus envíos: por ejemplo, el Fiat Cronos bajó de 44.000 a 26.000 unidades entre 2024 y 2025, y el Peugeot 208 cayó de 17.000 a 9.809 en el mismo lapso (LA NACION). En paralelo, la presencia de autos chinos en la región crece: en Brasil las importaciones desde China aumentaron más del 50% en 2025 y su participación pasó de 6,7% en 2024 a alrededor del 10% en 2025, superando el 12% en enero (Anfavea, citado en LA NACION).
BYD inauguró en 2025 una planta en Brasil con una capacidad proyectada de 150.000 unidades anuales y busca llegar a 50% de contenido local en 2026 para poder exportar dentro del Mercosur sin aranceles (LA NACION). Ese tipo de movimientos reconfigura la competencia regional y reduce mercados que antes absorbían producción argentina.
Políticas, impuestos y ventanas arancelarias
La presión tributaria sobre los vehículos exportados ronda el 12% del valor (desglose: 3% débito/crédito, 2% derechos de exportación, 7% Ingresos Brutos y ~3% en tasas municipales, según fuentes del sector citadas por LA NACION). El Gobierno evalúa eliminar los dos puntos de derechos de exportación que aún pagan las automotrices (mención del ministro Luis Caputo en LN+), pero la competitividad también depende de cómo actúen provincias y municipios con Ingresos Brutos y tasas.
Además, regímenes ad hoc modifican la composición de oferta: el cupo de 50.000 vehículos electrificados con arancel 0% y límite FOB de US$16.000 facilitó la llegada de marcas chinas y la ampliación de modelos electrificados en el mercado local (LA NACION). Complementariamente, un acuerdo con Estados Unidos abriría un cupo de 10.000 autos con arancel extrazona 0% para 2026, lo que puede traer modelos no presentes antes o presionar precios al alza o a la baja según la oferta.
Respuesta industrial: inversiones y especialización en pickups
Frente al estrés competitivo, las terminales locales apuestan por especializarse en pickups y renovar plataformas: VW anunció US$580 millones para una nueva Amarok en Pacheco, Ford sumó US$170 millones para una Ranger PHEV y Renault, Stellantis y Toyota tienen inversiones orientadas a pickups y nuevas familias de modelos (LA NACION). Esa estrategia busca sostener un nicho exportable; sin embargo, la recuperación de volúmenes dependerá de la demanda regional y de la capacidad de mantener participación en mercados clave.
Qué se puede hacer ahora (recomendaciones prácticas)
Vemos tres prioridades claras: 1) recuperar y diversificar mercados de exportación para no depender tanto de Brasil; 2) mejorar la competitividad vía reducción y coordinación de cargas impositivas (nacional, provincial y municipal) y regímenes de incentivo por integración nacional; 3) equilibrar la apertura de importaciones con políticas de contenido local y cadenas de valor que permitan que la demanda creciente también impulse producción doméstica.
No hay recetas mágicas: la demanda existe —lo muestran los patentamientos— pero la estructura actual favorece que esa demanda se satisfaga desde afuera. Si queremos que las fábricas vuelvan a girar, hacen falta medidas de corto plazo (ajustes tributarios puntuales, acuerdos comerciales orientados) y decisiones de mediano plazo (mayor integración local, diversificación de destinos de exportación).