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Reforma laboral: velocidad, acuerdos y costos sociales de una mayoría justita

La aprobación express de la reforma laboral expone una coalición tensa, contradicciones políticas y riesgos para el empleo formal; exigimos transparencia y medidas complementarias.

Publicado el 20 de febrero de 2026, 18:55 hs

Conclusión: gobernabilidad no es lo mismo que legitimidad

Vemos una mayoría que se impone por números ajustados —130 contra 129— pero que no resuelve la duda central: ¿quién paga el costo social y cómo se evita que la reforma se convierta en reducción sistemática de derechos? Reclamamos transparencia en las negociaciones que permiten esos quórums, exigimos medidas complementarias de formalización y pedimos que la discusión pública pase de la épica del anuncio a los detalles técnicos que protejan empleo y salario (El Economista, 19/2/2026).

La política que mira al ciudadano de a pie no puede conformarse con triunfos parlamentarios precarios. Si la prioridad es bajar la informalidad, el Gobierno debe demostrar con datos y políticas que el cambio será inclusivo, fiscalmente sostenible y controlable. Sin eso, la velocidad legislativa será sólo una fiesta libertaria con costos reales para los trabajadores (El Economista, 19/2/2026).

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